• La agricultura y la ganadería se expandieron un 4,7% mientras la economía se hundía
  • Las AAPP, con educación y sanidad, también lograron un crecimiento sólido
  • El comercio, hostelería y las actividades artísticas se desploman más del 24%
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Un tractor trabajando el campo en el norte de España. 

Durante los años de crecimiento económico y salud (no había pandemia), la hostelería, el turismo o el comercio disfrutaron de crecimientos fuertes dentro de la economía de España. Sin embargo, la crisis sanitaria y económica derivada del covid-19 ha provocado un cambio, que posiblemente será temporal, pero que es cuanto menos curioso y revelador. Sectores que estaban estancados o mostraban una tendencia a la baja han liderado el crecimiento y la creación de empleo: la agricultura, la educación y la sanidad han sumado empleo y ganado peso en la economía. En los peores momentos es cuando nos damos cuenta de lo que es realmente importante: salud, alimentación, educación y vivienda.

Ya con los datos de PIB de 2020 prácticamente cerrados se puede ver cuál ha sido el comportamiento de cada sector en el cómputo del año a través del valor añadido, datos que publica el Instituto Nacional de Estadística y Eurostat. Cabe destacar la desigualdad con la que ha afectado la crisis a cada sector del tejido productivo. Desagregando la economía en diez ramas de actividad gruesas se observa que una de ellas creció con fuerza en 2020, en medio de la pandemia que hundió el PIB un 11%: la rama de ‘agricultura, ganadería, selvicultura y pesca’ se expandió un 4,7%. 

 

La crisis ha sido desigual. La agricultura crece y la hostelería se hunde

-Agricultura y ganadería. El trabajo en esta rama se ha considerado fundamental durante la pandemia (no se ha visto afectado por los confinamientos), lo que junto a un mayor consumo de alimentos de la población durante los periodos de confinamiento y las interrupciones de ciertas cadenas de suministros exteriores, han permitido a la agricultura y la ganadería hacerse fuertes en medio de la crisis. Tanto es así, que esta rama de actividad representó un 3,4% del valor añadido (su peso en la economía), la cifra más alta desde 2004, más de quince años.

En euros, la agricultura, ganadería, selvicultura y pesca produjeron 35.196 millones en 2020, la cantidad más elevada desde que hay registros, algo normal porque la economía tiende a crecer y cada año la agricultura supone más millones aunque pierda peso relativo en el conjunto de la economía española. En términos de empleo, la agricultura terminó el año con 1,152 millones de afiliados a la Seguridad Social, unos 7.000 más que un año antes.

La agricultura no pesaba tanto en el PIB desde hace 15 años

-AAPP, educación y sanidad. Otra rama de actividad que también se expandió durante 2020 fue la ‘administración pública y defensa; seguridad social obligatoria; educación; actividades sanitarias y de servicios sociales’, que disfrutó de un crecimiento del 1,4%. Además, esta rama ha alcanzado el mayor peso en el PIB desde que hay registros, superando el 20% de valor añadido bruto en la economía, unos 211.000 millones de euros generados en 2020. Dentro de esta rama destaca el empleo generado las actividades sanitarias han sumado 70.000 puestos (tanto públicos como privados) y la educación más de 100.000 nuevos afiliados (entre públicos y privados).

 

-Actividades financieras. La última rama que ha crecido en medio de la vorágine del covid ha sido la de actividades financieras y de seguros, que se ha expandido durante el año un 2,4%. Un sector muy digitalizado y que ha podido prosperar incluso en medio de la pandemia. No obstante, esta rama del sector servicios le pasa como a la agricultura, representa una parte relativamente pequeña de la economía si se compara con las ramas más poderosas de ‘administración pública’ o la de ‘comercio y hostelería’. Las actividades financieras y de seguros suponen unos 46.000 millones de euros y alrededor del 4,5% del PIB.

Hostelería y comercio se hunden

-Comercio y hostelería. Fuera de esas dos ramas, la situación ha sido muy diferente, con recesiones de todo tipo que se han concentrado en una parte del sector servicios, la que más depende del contacto social. El mayor desplome lo ha sufrido la rama ‘Comercio al por mayor y al por menor; reparación de vehículos de motor y motocicletas; transporte y almacenamiento; hostelería’, cuya actividad ha retrocedido más de un 24%.

Esta caída anual ha provocado que esta parte del sector servicios suponga menos del 20% (19,8%) de la economía, la cifra más baja de la serie, que llega hasta 1995. Este sector ha perdido unos 500.000 empleos, a los que habría que sumar los cientos de miles que están en Erte en este sector: solo 350.000 entre servicios de alojamiento y servicios de comida y bebida.

Desde DBK señalan en su observatorio sectorial que obviamente, «el turismo y hostelería, textil/confección y calzado, automoción y componentes, petróleo y actividades de ocio y culturales son algunos de los sectores más penalizados por la pandemia del covid-19″.

-Actividades artísticas. Aunque el tamaño sea mucho menor, no nos podemos olvidar de las ‘actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento’, que han sufrido un desplome también del 24,2%, siendo estas dos las ramas más afectadas por la crisis del sector servicios. Esta rama ha pasado de representar el 4,8% de todo el valor añadido de la economía en 2019 al 4,1% en 2020. En esta rama el trabajo por cuenta propia (autónomos) cobra gran relevancia y ha sido también muy castigado.

-Industria. Otro sector que ha sufrido una caída importante es la industria (sin la construcción), que ha experimentado una recesión del 9,4%, una caída que ha superado a las de el mismo sector en buena parte de Europa, donde la industria ha resistido mejor el golpe o incluso se ha expandido. Este sector ha generado 166.000 millones de valor añadido (PIB) en 2020, unos 16.000 millones menos que en 2019. Según los datos de afiliación a la Seguridad Social se han perdido 60.000 trabajos durante el año (sin contar los Erte que se consideran como personas ocupadas y afiliadas).

-Construcción. El caso de la construcción ha sido aún más grave en términos de actividad, aunque según los datos de afiliación no se ha destruido empleo en términos agregados. La construcción ha sufrido una recesión del 15,9%, superior por unas décimas a la de 2010 y 2011, en pleno estallido de la burbuja inmobiliaria en España.

«Los sectores de construcción y materiales de construcción sufrieron en 2020 un cambio en la tendencia alcista que su actividad venía mostrando desde 2015. El consumo de cemento, por ejemplo, se redujo un 9,7%, las viviendas iniciadas disminuyeron un 23% en el período enero-septiembre», explican en el informe sectorial de DBK.

El peso de este sector en el PIB ha caído al 6,2%, dos décimas respecto a 2019. En 2020 genero 63.000 millones de valor añadido en la economía. Está bien recordar que la construcción alcanzó el 12% del PIB en 2006, durante el pico de la burbuja inmobiliaria. 

-Actividades inmobiliarias. Relacionado con la construcción está la rama de ‘actividades inmobiliarias’, que cayó un 3,1% en 2020, mostrando más solidez que la economía en general. Pese al parón de la construcción, las transacciones en el mercado inmobiliario se recuperaron mucho más rápido de lo previsto, mientras que el precio de la vivienda apenas ha sufrido cambios en medio de la recesión. La vivienda parece haber ganando relevancia (las familias valoran más ahora su residencia) durante la pandemia, lo que junto a unos tipos de interés en mínimos históricos ha mantenido a este sector vivo. Las actividades inmobiliarias han ganado casi un punto de peso en el PIB y se sitúan en el 12,4% de todo el valor añadido en la economía.

-Información y comunicaciones. Esta rama ha vivido una caída del 7,3%, menos que la media nacional, lo que le ha permitido ganar una décima dentro de la economía hasta suponer el 3,9% de toda la producción de 2020. La fuerte digitalización del sector ha podido jugar a su favor.

-Actividades profesionales y científicas. Otra de las ramas más afectadas ha sido la de ‘actividades profesionales, científicas y técnicas; actividades administrativas y servicios auxiliares’, que ha sufrido una recesión del 13,9%, cayendo hasta el 8,8% de todo el valor añadido (un proxy muy cercano al PIB) que la economía nacional generó en 2020.

Como conclusión, la configuración del PIB de España en el año del covid-19 ha cambiado sustancialmente, ya sea por obligación (confinamientos y restricciones) o porque en los momentos más complicados se tiende a valorar lo que realmente es importante, impulsando el consumo de esos bienes y servicios: agricultura y ganadería, educación, sanidad y vivienda.

España, sector a sector: la agricultura se hace fuerte en la crisis y alcanza su mayor peso en el PIB en 15 años - Grupo Chamartin

España, sector a sector: la agricultura se hace fuerte en la crisis y alcanza su mayor peso en el PIB en 15 años

08.03.2021

 

  • La agricultura y la ganadería se expandieron un 4,7% mientras la economía se hundía
  • Las AAPP, con educación y sanidad, también lograron un crecimiento sólido
  • El comercio, hostelería y las actividades artísticas se desploman más del 24%
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Un tractor trabajando el campo en el norte de España. 

Durante los años de crecimiento económico y salud (no había pandemia), la hostelería, el turismo o el comercio disfrutaron de crecimientos fuertes dentro de la economía de España. Sin embargo, la crisis sanitaria y económica derivada del covid-19 ha provocado un cambio, que posiblemente será temporal, pero que es cuanto menos curioso y revelador. Sectores que estaban estancados o mostraban una tendencia a la baja han liderado el crecimiento y la creación de empleo: la agricultura, la educación y la sanidad han sumado empleo y ganado peso en la economía. En los peores momentos es cuando nos damos cuenta de lo que es realmente importante: salud, alimentación, educación y vivienda.

Ya con los datos de PIB de 2020 prácticamente cerrados se puede ver cuál ha sido el comportamiento de cada sector en el cómputo del año a través del valor añadido, datos que publica el Instituto Nacional de Estadística y Eurostat. Cabe destacar la desigualdad con la que ha afectado la crisis a cada sector del tejido productivo. Desagregando la economía en diez ramas de actividad gruesas se observa que una de ellas creció con fuerza en 2020, en medio de la pandemia que hundió el PIB un 11%: la rama de ‘agricultura, ganadería, selvicultura y pesca’ se expandió un 4,7%. 

 

La crisis ha sido desigual. La agricultura crece y la hostelería se hunde

-Agricultura y ganadería. El trabajo en esta rama se ha considerado fundamental durante la pandemia (no se ha visto afectado por los confinamientos), lo que junto a un mayor consumo de alimentos de la población durante los periodos de confinamiento y las interrupciones de ciertas cadenas de suministros exteriores, han permitido a la agricultura y la ganadería hacerse fuertes en medio de la crisis. Tanto es así, que esta rama de actividad representó un 3,4% del valor añadido (su peso en la economía), la cifra más alta desde 2004, más de quince años.

En euros, la agricultura, ganadería, selvicultura y pesca produjeron 35.196 millones en 2020, la cantidad más elevada desde que hay registros, algo normal porque la economía tiende a crecer y cada año la agricultura supone más millones aunque pierda peso relativo en el conjunto de la economía española. En términos de empleo, la agricultura terminó el año con 1,152 millones de afiliados a la Seguridad Social, unos 7.000 más que un año antes.

La agricultura no pesaba tanto en el PIB desde hace 15 años

-AAPP, educación y sanidad. Otra rama de actividad que también se expandió durante 2020 fue la ‘administración pública y defensa; seguridad social obligatoria; educación; actividades sanitarias y de servicios sociales’, que disfrutó de un crecimiento del 1,4%. Además, esta rama ha alcanzado el mayor peso en el PIB desde que hay registros, superando el 20% de valor añadido bruto en la economía, unos 211.000 millones de euros generados en 2020. Dentro de esta rama destaca el empleo generado las actividades sanitarias han sumado 70.000 puestos (tanto públicos como privados) y la educación más de 100.000 nuevos afiliados (entre públicos y privados).

 

-Actividades financieras. La última rama que ha crecido en medio de la vorágine del covid ha sido la de actividades financieras y de seguros, que se ha expandido durante el año un 2,4%. Un sector muy digitalizado y que ha podido prosperar incluso en medio de la pandemia. No obstante, esta rama del sector servicios le pasa como a la agricultura, representa una parte relativamente pequeña de la economía si se compara con las ramas más poderosas de ‘administración pública’ o la de ‘comercio y hostelería’. Las actividades financieras y de seguros suponen unos 46.000 millones de euros y alrededor del 4,5% del PIB.

Hostelería y comercio se hunden

-Comercio y hostelería. Fuera de esas dos ramas, la situación ha sido muy diferente, con recesiones de todo tipo que se han concentrado en una parte del sector servicios, la que más depende del contacto social. El mayor desplome lo ha sufrido la rama ‘Comercio al por mayor y al por menor; reparación de vehículos de motor y motocicletas; transporte y almacenamiento; hostelería’, cuya actividad ha retrocedido más de un 24%.

Esta caída anual ha provocado que esta parte del sector servicios suponga menos del 20% (19,8%) de la economía, la cifra más baja de la serie, que llega hasta 1995. Este sector ha perdido unos 500.000 empleos, a los que habría que sumar los cientos de miles que están en Erte en este sector: solo 350.000 entre servicios de alojamiento y servicios de comida y bebida.

Desde DBK señalan en su observatorio sectorial que obviamente, «el turismo y hostelería, textil/confección y calzado, automoción y componentes, petróleo y actividades de ocio y culturales son algunos de los sectores más penalizados por la pandemia del covid-19″.

-Actividades artísticas. Aunque el tamaño sea mucho menor, no nos podemos olvidar de las ‘actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento’, que han sufrido un desplome también del 24,2%, siendo estas dos las ramas más afectadas por la crisis del sector servicios. Esta rama ha pasado de representar el 4,8% de todo el valor añadido de la economía en 2019 al 4,1% en 2020. En esta rama el trabajo por cuenta propia (autónomos) cobra gran relevancia y ha sido también muy castigado.

-Industria. Otro sector que ha sufrido una caída importante es la industria (sin la construcción), que ha experimentado una recesión del 9,4%, una caída que ha superado a las de el mismo sector en buena parte de Europa, donde la industria ha resistido mejor el golpe o incluso se ha expandido. Este sector ha generado 166.000 millones de valor añadido (PIB) en 2020, unos 16.000 millones menos que en 2019. Según los datos de afiliación a la Seguridad Social se han perdido 60.000 trabajos durante el año (sin contar los Erte que se consideran como personas ocupadas y afiliadas).

-Construcción. El caso de la construcción ha sido aún más grave en términos de actividad, aunque según los datos de afiliación no se ha destruido empleo en términos agregados. La construcción ha sufrido una recesión del 15,9%, superior por unas décimas a la de 2010 y 2011, en pleno estallido de la burbuja inmobiliaria en España.

«Los sectores de construcción y materiales de construcción sufrieron en 2020 un cambio en la tendencia alcista que su actividad venía mostrando desde 2015. El consumo de cemento, por ejemplo, se redujo un 9,7%, las viviendas iniciadas disminuyeron un 23% en el período enero-septiembre», explican en el informe sectorial de DBK.

El peso de este sector en el PIB ha caído al 6,2%, dos décimas respecto a 2019. En 2020 genero 63.000 millones de valor añadido en la economía. Está bien recordar que la construcción alcanzó el 12% del PIB en 2006, durante el pico de la burbuja inmobiliaria. 

-Actividades inmobiliarias. Relacionado con la construcción está la rama de ‘actividades inmobiliarias’, que cayó un 3,1% en 2020, mostrando más solidez que la economía en general. Pese al parón de la construcción, las transacciones en el mercado inmobiliario se recuperaron mucho más rápido de lo previsto, mientras que el precio de la vivienda apenas ha sufrido cambios en medio de la recesión. La vivienda parece haber ganando relevancia (las familias valoran más ahora su residencia) durante la pandemia, lo que junto a unos tipos de interés en mínimos históricos ha mantenido a este sector vivo. Las actividades inmobiliarias han ganado casi un punto de peso en el PIB y se sitúan en el 12,4% de todo el valor añadido en la economía.

-Información y comunicaciones. Esta rama ha vivido una caída del 7,3%, menos que la media nacional, lo que le ha permitido ganar una décima dentro de la economía hasta suponer el 3,9% de toda la producción de 2020. La fuerte digitalización del sector ha podido jugar a su favor.

-Actividades profesionales y científicas. Otra de las ramas más afectadas ha sido la de ‘actividades profesionales, científicas y técnicas; actividades administrativas y servicios auxiliares’, que ha sufrido una recesión del 13,9%, cayendo hasta el 8,8% de todo el valor añadido (un proxy muy cercano al PIB) que la economía nacional generó en 2020.

Como conclusión, la configuración del PIB de España en el año del covid-19 ha cambiado sustancialmente, ya sea por obligación (confinamientos y restricciones) o porque en los momentos más complicados se tiende a valorar lo que realmente es importante, impulsando el consumo de esos bienes y servicios: agricultura y ganadería, educación, sanidad y vivienda.

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